Ojo con la competencia
El mensaje llegó por LinkedIn, con esa mezcla de cortesía y prisa de quien lleva tiempo pensando si escribir o no. «Te escucho en la radio. Me gustaría saber qué piensas sobre un tema. ¿Tendrías diez minutos para una llamada?». Los diez minutos fueron cuarenta. Y el tema, que tardó en salir porque estas cosas siempre tardan, cabía en una sola frase: «He perdido un 23 % de facturación y creo que es porque mi competencia usa inteligencia artificial».
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